Os damos la bienvenida al blog de nuestro hijo. Arturo es un niño de siete años alegre, observador, pícaro, embaucador...

Este sábado, en Pinteño






Pues nos fuimos a Pinteño. Por el camino paramos a comprar las zanahorias, en un super donde no habíamos ido nunca. Enseguida fue a la zona de las verduras, cogió las zanahorias y las llevó a la caja para pagar.
En el picadero genial!!!. Últimamente estaba un poco preocupada, pues no le veía como siempre, y no quiere subir a otro caballo que no sea Pipilín. De esto tenemos la culpa nosotros, pues la temporada pasada fue un desastre. Como la confianza da asco...Arturo una semana no iba, otra si, hoy con Pipi, la siguiente con otro caballo, hoy monto solo, mañana acompañado...demasiado para cualquiera, y más para él. Hasta que dijo BASTA y empezó a llorar y a negarse a subir.
Una cosa es acostumbrarle a cambios, y a la república independiente que era para él subir a Pinteño y otra cosa volverle loco. Hemos llegado a "usar" a Arturo para guiar a niños que no toleraban ningún cambio...pero hemos llegado a un punto que por desorganización le volvimos loco a él :(.
Así que en junio suspendimos las sesiones hasta que se reanudase la temporada (finales de septiembre). Y ahí estamos poniendo empeño en retomar y volver al punto en el que estábamos, y vamos bien. Hoy se lo ha pasado muy bien. Ha montado él solo, tan bien como él sabe, y ha obedecido perfectamente al monitor en las órdenes que le daba y a la primera.
Al llegar ha ido a buscar su casco a la sala de fisio, y a la salida ha ido a dejarlo en su sitio, como siempre él solo.
Cuando hemos llegado estaba Pipi preparado para él. Trabajamos con Jose, y yo estuve ayudando caminando al lado de Arturo. No hace falta, pues desde los tres años y medio que va a hipoterapia siempre ha demostrado un equilibrio enviable, y no le he hecho ni caso, pero por una parte le daba seguridad a Jose que guiaba el caballo y por otra estuvimos conversando sobre el trastorno del espectro autista, sobre Arturo y sobre técnicas o métodos de trabajo.

Ha montado el tiempo que ha querido, dimos también un paseo por el campo, y cuando quiso bajar él se encargó de llevar el caballo de un lado a otro del picadero, para dárselo a Carmen, que estaba hablando con una profesora justo al otro lado del picadero.

Qué gusto! la tutora de un niño con necesidades educativas especiales, que viendo que el caballo era un gran estímulo para el niño, un niño con el que tenían severos problemas en el aula para llegar a él, llama al picadero, se entrevista con Carmen varias veces, pide a Carmen que se desplace al aula, y va hoy por la mañana a decirle a Carmen que sin duda alguna, (el niño empezó a finales del curso pasado) el niño ha dado un cambio espectacular gracias al caballo, que no saben lo que han hecho en el picadero, que el niño está desconocido. Un gustazo.

Una vez amarraron el caballo Arturo le dió una zanahoria.
Luego cogió unas pelotas de la cesta, y se puso a jugar por allí. De nuevo relación de intriga-miedo-interés con la guacamayo. Menos mal que no berreó. Arturo allí andaba, revoloteando alrededor de la jaula, y metiendo el dedo cuando la guacamayo tenía la cabeza baja.

Aprovechando que el caballo estaba amarrado le pedí a Arturo que dejase las pelotas (varias veces, la verdad es que soy pesada...) y que fuese a acariciar al caballo. De nuevo es la cosa, de me gusta-pero me da algo de repelús. Estuvimos mucho rato por allí, acariciando a Pipi, jugando, y le dije, venga, vete a por 2 cepillos y vamos a cepillar un poco a Pipi. Fue a la caja cogió un cepillo para mi otro para él, y bajamos a la pista a cepillar. Y Carmen y Jose flipando...porque le gusta bien poco cepillar.a l

Cuando la niña que estaba con Lola terminó su sesión, Arturo llevó dos zanahorias, y le dio una a la niña. Le dieron las zanahorias a Lola y Arturo también estuvo acariciando a Lola.

Llevamos a la sesión a Lolo, el caballo que le han mandado desde Ciudad Real Carmen Ocaña y familia. Qué detallazo!! Se agradece y mucho la molestia de buscar un regalito que represente lo que más le gusta a Arturo.

Lolo también ha ido esta semana al cole, y anda todo el día Arturo con él agarrado del cuello jjj.
Antes de irnos del picadero nos pasamos a ver los perritos de Kira, ya no eran para Arturo algo tan raro como el fin de semana pasado, y hasta se enfadó porque cuando llegó Kira yo le dije a Arturo que nos íbamos. La perra es un santa, y si hay alguna perra que no te va a hacer nada por estar jugando con sus cachorros es esa, pero no deja de ser un animal, así que mejor no tentar a la suerte, y más cuando su dueña no estaba allí.

Después nos fuimos a hacer la compra a un super que hay cerca. Llamamos a mi hermana, que estaba cerca con su novio y enseguida se presentó en el super a ver a Arturo. Mientras yo terminaba de hacer la compra, Arturo y su tía al parque. El resultado: Arturo, mamá se va con papá, ¿Arturo? contesta con el gesto de benson: abuelo. Será....

Así que Arturo terminó yendo a comer a casa de los abuelos con su tía, y yo con la compra a mi casa.
Por la tarde sesión de bici y paseo con los abuelos, y cuando llegó a casa aún tenía cuerda...

2 Responses so far.

  1. Es que estos niños son incansables!!!
    Mira que si al final Arturo se hace un jinete famoso???
    Besoooossss!!!

  2. Marina says:

    jaja, es que uno termina agotado y ellos nunca se quedan sin pilas, siguen, siguen y siguen!!! :):):)